miércoles, 17 de junio de 2009

La madre de uno de los primeros bebés medicamento españoles publica un libro autobiográfico



La lectura de “Cuando la vida cura” no deja indiferente a nadie. “Leyendo las palabras de Esther se sabe de la fuerza y del coraje de una mujer, de una madre de carácter y personalidad férrea que gracias a la ciencia y al espíritu humano ha obligado al destino a doblegarse y cambiar de rumbo“. Estas palabras están incluidas en el libro Cuando la vida cura y reflejan de modo conciso la personalidad de la autora.

Esther González presentará el próximo jueves 4 de junio a las19 horas en la sala de actos del Col·legi de Periodistes de Catalunya (Rambla de Catalunya, 7 Barcelona). “Cuando la vida cura” de Plataforma editorial. Se trata de su primer libro, que de manera autobiográfica, relata su experiencia vital durante todo el proceso de la grave enfermedad que padeció su hija mayor Erine Cabrera.


En el acto de presentación intervendrán el jefe de la Unitat de Gestió del Coneixement de l’Institut de Recerca Hospital Universitari Vall d'Hebron, Antoni Salgado, el director de Crioestaminal Spain, Albert Gatius, el director de Plataforma, Jordi Nadal, i l’autora del llibre, Esther González. Durante la presentación la autora estará acompañada por sus hijas Erine e Izel Cabrera González.


FICHA TÉCNICA
Título: Cuando la vida cura

Editorial: Plataforma Editorial
Páginas: 120
Autoras: Esther González, Gal·la García
Prólogo: Jordi Barquinero y Antonio Salgado.
Del Instituto
de Investigación del Hospital Universitario Vall d’Hebron
Epílogo: Albert Gatius. Director general Crioestaminal
Spain.
Precio: 16 euros


Esther González es una de las primeras madres españolas que ha dado a luz a un hijo a través de un diagnóstico preimplantacional. Gracias a la sangre del cordón umbilical del nuevo bebé, su hija mayor, Erine pudo someterse a un trasplante y seguir viviendo.En la actualidad, Erine está superando la leucemia crónica que padece. El trasplante ha hecho posible que la niña lleve una vida normal, pueda asistir a la escuela, jugar con sus nuevos amigos y convivir con esta enfermedad que de otro modo no habría podido combatir.
Esther González no lo tuvo fácil. El proceso físico, emocional y legal que tuvo que superar para llegar a su fin se ha plasmado en este libro. Para la redacción del libro, Esther González ha contado con la escritora y periodista Gal·la Garcia y con el patrocinio de Crioestaminal, empresa especialista en la criopreservación de células madre de sangre de cordón umbilical.


Crioestaminal
La empresa fue fundada por un grupo de científicos que ya en la universidad de medicina y biología destacaban por su talento y que gracias a su tesón, igual que el de Esther, y su buen hacer han conseguido llegar a ser en pocos años la tercera empresa de criopreservación de sangre de cordón umbilical de Europa. Pero no sólo es una empresa, es un proyecto de personas, de más de 30.000 familias que ya han confiado en Crioestaminal, del mismo modo Crioestaminal ha confiado en la historia de Esther.


A pesar de la prudencia que siempre acompaña a los científicos y la evidente y recomendable paciencia que se ha de tener con la presentación de todos los avances médicos, es un hecho indiscutible que la aplicación de terapias que utilizan células madre en enfermedades de origen hematológico es cada vez mayor y se abre un nuevo abanico de posibilidades en su aplicación a otras graves patologías y como muestra el caso de Erine Cabrera.

Hasta hace relativamente muy poco tiempo, los cordones umbilicales de los recién nacidos se desechaban. Hoy se sabe, tal y como apunta el Plan Nacional de Cordón Umbilical que la sangre de los cordones umbilicales es muy rica en células madre de progenitores hematopoyéticos. Es por esto, que se implanta cada vez más la necesidad de guardar y preservar el máximo número posible de cordones de todos los recién nacidos, por si se necesita en un futuro.

Conservar, en bancos públicos o privados, esa decisión dependerá de los padres y tutores, pero en cualquier caso siempre que sea posible no desechar ese tesoro que es el cordón umbilical. Un cordón, que no sólo une al bebé con su madre durante nueve meses, sino que puede unirle a la vida para siempre. Con la publicación del libro se pretende concienciar un poco más sobre esta temática y dedicarlo a todas las personas que les toca vivir experiencias que superan la realidad en todos los sentidos y hacen llegar al ser humano al límite de sus posibilidades.

1 comentario:

  1. El caso se ha presentado ante la opinión pública como un ejemplo de lucha de una madre que, contra todo pronóstico, buscó soluciones al problema de su hija hasta conseguir curarla. Se presenta a la madre como una persona heroica, que luchó contra todo tipo de trámites administrativos y prejuicios religiosos hasta lograr alcanzar su meta: Salvar a su hija enferma. Sin embargo, el libro en el que desnuda sus sentimientos la delata. A través de sus páginas se puede ver cómo se ve forzada a violentar su razón y tratar de ver las cosas desde un forzado prisma que le permitiera superar sus sentimientos de culpabilidad. He aquí algunas de las frases que lo prueban:
    Frente al hecho de utilizar a su hija Izel como un bebé medicamento, aunque no le gusta el nombre, y matiza en ocasiones que es una hija es muy querida: “Tuve que esperar un mes para que me dieran los resultados. Era una prueba decisiva, porque si el resultado era negativo no habría más remedio que extraer médula directamente de mi hija recién nacida, Izel…¿Y si el cordón no sirve? Ese era otro problema, porque hubiera significado esperar a que Izel pesara nueve kilos para que pudieran hacer la operación de extracción de médula y luego hacerle el trasplante a Erine” (pág. 74). A mí me parece que es evidente que sí utiliza a la segunda hija
    Frente a la acusación de eugenesia: “Los padres que ante la enfermedad de un hijo solicitamos el tratamiento de reproducción asistida, no lo hacemos por capricho, por tener un bebé a la carta, sino para salvar la vida de ese hijo que tenemos”. (pag. 55). Luego le imporat por encima de todop la curación del primer hijo
    Y muy significativa, frente al hecho de generar embriones “sobrantes” en el proceso, que son desechados por no cumplir los criterios del control de calidad: “Me preguntan por el derecho del embrión y yo respondo con el derecho del ser humano. Si se trata de escoger, elijo la vida para Erine antes que para un conjunto de células sin rostro y sin nombre que se encuentran en las primeras etapas del desarrollo… Porque creo que se trata de dos realidades incomparables. Aunque hay quien quiera ponerlas al mismo nivel, son muy diferentes.” (pag. 56) Como si "embrión" y "ser humano" fueran realidades de índole diferente (por cierto, esta tontería ya la dijo antes Bibiana Aído)
    En definitiva, no condeno a la madre, pero para mí está muy claro que el fin no justifica los medios. No me parece que sea un ejemplo que alentar como modelo.

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